Identidades
¿Tal vez por el carácter autóctono de esa flor o porque es susceptible a cambios ambientales que la dañan fácilmente? “Se decía por ejemplo, que Fulano era un médico flordeceibo y en general se despreciaban los productos de fabricación nacional considerándolos flordeceibo.

La Flor de Ceibo
Finaliza el año 1942 en un mundo inmerso en la hecatombe de la Segunda Guerra Mundial, todavía con un final incierto. Nuestro país que mantenía su tradición neutralista, pese a las presiones estadounidenses para incorporarnos al bloque aliado mantuvo su postura con firmeza.
Pero aquella decisión no fue gratuita. El país del norte decidió como represalia un virtual bloqueo a las compras argentinas, exhibido en una larga lista de productos de ese origen, que al sumarse a la reducción de las importaciones europeas generó un cuello de botella en la recuperación de nuestra industria, duramente golpeada por la crisis mundial de la década anterior.
Faltaba de todo: desde materias primas hasta manufacturas; es conocida la fotografía de colectivos porteños rodando sobre rieles de tranvías con ruedas metálicas improvisadas, debido a la escasez de neumáticos. Es útil recordar que gran parte del mercado interno se abastecía con importaciones en manos de firmas mayoritariamente británicas, igual que los ferrocarriles, los buques de ultramar, los seguros, bancos, frigoríficos y todo el grueso del entramado económico.
Esa caída de las importaciones generadas en parte por decisión de Washington y otra debido a la guerra, obligó y dio la oportunidad a las fuerzas productivas propias de abastecer el consumo interno, ocupando también abundante mano de obra.
Libre de la competencia ruinosa de productos importados que inundaban nuestro comercio hasta 1939, la industria argentina sustituye esa producción extranjera con comodidad e ingenio, para crear los insumos que no podían traerse de Estados Unidos o Europa. De fábricas y talleres argentinos, salían indumentaria, calzado, alimentos, electrodomésticos y hasta la industria de Defensa se benefició, ya que desde 1941 Fabricaciones Militares (FM) cubría en parte la demanda de armas para las fuerzas armadas (bajo embargo norteamericano) y elementos de uso civil y en 1943 nace Altos Hornos Zapla; que entraría en producción dos años más tarde.
¿Cuál es la relación de la industria argentina con la flor de ceibo?
El 23 de diciembre de 1942 bajo la presidencia de Ramón Castillo, se consagró el ceibo como Flor Nacional Argentina. También la República Oriental del Uruguay en ese año, declaró el ceibo Flor Nacional del país hermano. Especie que también existe en Paraguay, Brasil, el Este boliviano y otras regiones.
En la misma época en que la producción nacional comenzaba a pisar fuerte en el mercado interno, y en particular a partir de 1946 en que el gobierno de Juan Perón instaló políticas de Estado que claramente defendían la producción local, mediante estímulos financieros y fiscales y aranceles altos a las manufacturas extranjeras, un fuerte prejuicio anclado en sentimientos antiperonistas comenzó a subestimar cualquier producto salido de nuestras fábricas: “las camisas inglesas son mejores y más baratas”, “la industria argentina es parasitaria” y así hasta el cansancio.
Y desde esa “zoncera” que carecía de fundamentos, se fue generando una suerte de subconsciencia que de antemano rechazaba (despreciaba) todo lo propio. Esa misma mirada ignoraba la poderosa industria aeronáutica y automotriz estatal, astilleros, investigación nuclear y otros logros imposibles de desconocer.
Pero ese renacer del preconcepto racista devenido en ideología en el siglo XIX (Civilización y Barbarie), se instaló con fuerza a partir de 1955, cuando derrocado el gobierno constitucional y sus políticas proteccionistas, se reabrieron importaciones en gran volumen, se liberó el mercado de cambios y como no podía ser de otra manera, la industria argentina se debilitó afectando todo el circuito económico.
Por alguna extraña asociación, a todo lo nacional se lo designó despreciativamente flor de ceibo.
¿Tal vez por el carácter autóctono de esa flor o porque es susceptible a cambios ambientales que la dañan fácilmente?
“Se decía por ejemplo, que Fulano era un médico flordeceibo. O aquella era una maestra flordeceibo, y en general se despreciaban los productos de fabricación nacional considerándolos flordeceibo.
Así se generalizó, como expresión de mediocridad clasista y burguesamente condenatoria, decir que cualquier objeto de relativa baja calidad era un objeto flordeceibo” (1).
Si nos atenemos a ésta última definición del docente y escritor Mempo Giardinelli, la identificación de cualquier producto, profesión u obra de origen nacional como la flor en cuestión, tiene el inconfundible sello alimentado por la frustración y el rechazo a lo que no se comprende; típico de los sectores sociales que en las semicolonias tienden a identificarse con el “afuera”, siempre que se trate de las metrópolis dominantes generadoras de la cultura “occidental y cristiana”.

Pero la inocente flor de ceibo conocida también como bucaré, que reivindicamos argentinos y uruguayos como Nacional en ambas orillas del Plata, se la conoce científicamente como erythrina crista – galli, la produce un árbol de madera blanda que puede alcanzar una respetable altura; crece en distintas regiones suramericanas en zonas húmedas, como riberas de ríos y lagos, pero es sensible a cambios bruscos de clima y heladas.
Florece entre primavera y otoño y se caracteriza por sus flores de rojo intenso.
La leyenda guaraní sostiene que una joven llamada Anahí fue tomada prisionera por los conquistadores europeos. Una noche se fugó pero en la huída hirió a su guardián, siendo recapturada por los invasores. En castigo por haber matado al centinela la condenaron a morir en una hoguera; la amarraron a un árbol pero a medida que el fuego crecía, la víctima se fundió con el tronco. Al otro día, sus verdugos en lugar de los restos calcinados, encontraron un árbol de gran belleza adornado por brillantes flores rojas.
En la actualidad, la madera del ceibo (por su blandura) se utiliza en artesanías y pasta de celulosa; con las flores se pueden elaborar tinturas para tejidos.
Además de las regiones en dónde el árbol es autóctono, la Ciudad de Buenos Aires cuenta con cerca de dos mil ejemplares en sus calles.
Por otra parte, en el año 2008 se declaró el 22 de noviembre como Día Nacional del Ceibo.

ANAHI – Canción Guaraní
Anahí,
las arpas dolientes hoy lloran arpegios
que son para ti.
Anahí
recuerdan acaso tu inmensa bravura
reina guaraní.
Anahí
indiecita fea de la voz tan dulce
como el aguaí.
Anahí, Anahí
tu raza no ha muerto, perduran sus fueros
en la flor rubí.
Defendiendo altiva tu indómita tribu
fuiste prisionera;
condenada a muerte, ya estaba tu cuerpo
envuelto en la hoguera,
y en tanto las llamas lo estaban quemando
en roja corola se fue transformando.
La noche piadosa cubrió tu dolor
y el alba asombrada
miró tu martirio hecho ceibo en flor.
Anahí,
las arpas dolientes hoy lloran arpegios
que son para ti.
Anahí
recuerdan acaso tu inmensa bravura
reina guaraní.
Anahí
indiecita fea de la voz tan dulce
como el aguaí.
Anahí, Anahí
tu raza no ha muerto, perduran sus fueros
en la flor rubí.
Letra y Música: Osvaldo Sosa Cordero
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