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Bernaldo de Quirós: El Pintor de la Patria
Una temática bien representativa de este país, que alternó a lo largo de su trayectoria con paisajes europeos
Bernaldo de Quirós: El Pintor de la Patria

Bernaldo de Quirós fue el pintor que logró plasmar con excelencia la historia de tradiciones argentinas en el arte plástico. Había nacido en Gualeguay, provincia de Entre Ríos, el 28 de Mato de 1879. Su padre, Julio Bernaldo de Quirós, era vasco, y su madre, Carlota Ferreyra, descendiente de portugueses. De pequeño le gustaba corretear por los campos de Gualeguay y nadar en el rio, hasta que descubrió que el dibujo era su máximo placer.

Cesáreo Bernaldo de Quirós

En 1895, con solo 16 años partió a la ciudad de Buenos Aires. Fue discípulo del pintor español Vicente Nicolau Cotanda y tomó clases en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes con los maestros Reinaldo Giudici,  Ángel Della Valle y Ernesto de la Cárcova.

A pesar de su juventud comenzó a exponer y fue premiado en los círculos de arte. En 1899, ganó el Premio Roma, que consistía en una beca de estudios en esa ciudad italiana, y el año siguiente viajó a Europa. Recorrió el continente durante seis años. En España, trabó amistad con los grandes artistas europeos, y en Florencia conoció a María Antonelli,  que pronto se convirtió se convirtió en la madre de sus dos hijos: Carlota y Mario.

Regresó a la Argentina en 1905, trayendo con el gran parte del fruto de su trabajo. Todo el pueblo de Gualeguay se vistió de fiesta para darle la bienvenida al joven artista triunfador.

Pero no es la producción de este periodo la más representativa de Quirós. En 1910, realizo en la Argentina que sus primeras obras de temática gauchesca para ser presentadas en la Exposición del Centenario.

En su segunda residencia europea (1910-1914), la lujuria del color estalló en este gran artista.

Tanto en Florencia como en Mallorca, pintó naturaleza muerta que, si bien fueron realizadas en su taller, parecen hechas mirando el lugar por la luz que se refleja sobre los elementos.

En una etapa de felicidad personal y bienestar económica Los Oros dominan su paleta y el color en su definitiva preocupación.

Entre 1915 y 1919, conviven en él dos corrientes supuestamente contrapuestas, el pintor sofisticado de interiores y retratos de aristócratas y el artista  de la naturaleza salvaje, de la selva entrerriana y de su gente. A esa última temática se dedicó entre1920 y 1925, realizando su muestra Los Gauchos.

Durante los años siguientes, recorrió incansablemente Europa, los Estados Unidos y Canadá.

En este último país realizó unos maravillosos paisajes nevados. El periodo de 1936 a 1959 fue el más fructífero de su vida; en su provincia natal pintó estupendos paisajes, a los pobladores del lugar, naturalezas muertas y escenas ambientadas  en la época de Urquiza. Durante su vejez, casi no pudo pintar, pero si exponer la producción de sus años anteriores y disfrutar del éxito y de los elogios del público.

Luego de otra estadía europea, en 1910 se instaló en Entre Ríos a pintar las obras que ocuparon una sala especial de la Exposición del Centenario. Allí, obtuvo el Gran Premio por su obra Carrera de Sortija. Una temática bien representativa de este país, que alternó a lo largo de su trayectoria con paisajes europeos.

Posteriormente, vuelto al antiguo continente, realizo una serie maravillosa de naturalezas muertas y paisajes de Mallorca, llamada La isla dorada, que fue el paraíso que inspiró a tantos pintores argentinos. Posaba allí los inviernos, refugiándose de los crudos fríos, mientras que el resto del año alteraba con Florencia y París. Sin embargo, Mallorca fue el lugar que le inspiró sus obras más luminosas.

Ante el estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1915, regresó a la Argentina con su familia e instaló su taller en el barrio de Caballito. Luego se mudó a Palermo, en las cercanías del Rosedal.

En 1924, pasó una temporada en Entre Ríos, donde tomó un profundo contacto  con los campesinos y sus costumbres, y comenzó a pintar su magnífica serie de Los Gauchos. En ella se imponen la grandiosidad del paisaje local, las fuerzas de las tradiciones pueblerinas y campestres, y el vigor de los personajes criollos.

Esta serie fue expuesta en los salones porteños de Amigos del Arte en 1928 y le valió ser bautizado por el gran poeta y escritor Leopoldo Lugones como “El pintor de la Patria”. La treintena de obras aludidas fue donada por el autor a la nación argentina, con cargo de exhibición en el Museo Nacional de Bellas Artes. Sin embargo, y lamentablemente, no están puestas en exhibición y permanecen en los depósitos. Incluso, alguno de estos cuadros fue robado y hasta ahora nunca se recuperó.

Viajero incansable, Bernaldo de Quirós recorrió durante ocho años Europa, Canadá y los Estados Unidos para presentar su serie de Los Gauchos y obtuvo numerosas distinciones.

La Doma – 1925 – Óleo Sobre Lienzo

También en la Argentina, los salones nacionales y provinciales, las galerías de arte y el público lo contaban entre los artistas preferidos.

En 1937, se instaló en una  vieja casona de Paraná, frente al rio, donde pinto paisajes. Finalmente, eligió comprar una casa en Vicente López,  en el conurbano de la provincia de Buenos Aires, y allí vivió con su familia desde 1950 hasta el 29 de mayo de 1968 día en que falleció-

Su Obra
Tantos años de labor pueden dividirse en etapas que corresponden, generalmente, a su lugar de estadía. Durante su primera residencia europea (1900-1909) pintó paisajes en los que predomina el azul oscuro y figuras que parecen rechazar la belleza. Buscó personajes sufridos que pintó con una paleta de tonos oscuros. La impactaron los paisajes de Mallorca, pero todavía no captaba la luz dorada de la isla, y prefirió los grises y los ocres, los lugares nocturnos y sombríos.
Por Ignacio Gutiérrez Saldívar en Genios de la Pintura Argentina – Publicación de Editorial Perfil

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