Tango y Milonga
Fecha de Publicación:
El Tango en la Pared
En Algún momento de la Vida el Tango los Espera a la Vuelta de la Esquina
El Tango en la Pared

Mezcladas con miles de leyen­das estampadas en las paredes que expresan gritos de bronca, decla­raciones de amor, denuncias polí­ticas, amores y broncas futboleras, amores y lamentos rockeros , y todo lo que en un viaje turístico a cualquier parte del mundo se podría encontrar, aparecen, refrescando la memoria, como un sello distintivo, las pintadas con olor a tinta roja, con sabor a paredones de ladrillo feliz.

Prolijas y sobrias acentúan la historia del territorio en el que se encuentran, recreando letras de tangos, caricaturizando respetuosa­mente ilustres personajes y siluetas entrelazadas en un dos por cuatro.

Ellas reproducen meticulosa­mente el rostro de algún famoso cantor o una estrofa de algún tan­go, y permanecen grabadas por lar­go tiempo protegidas por un sutil respeto, sobreviviendo a otras que sucumben superponiéndose entre sí o a la brocha gorda del jefe muni­cipal.

Paredones revestidos con cal de alguna fábrica en desuso, frentes de casas de vecinos cómplices, fa­chadas de bares donde habitan los duendes, muestran con la indiferen­cia que da lo natural, pintadas de estética tanguera.

Están también los murales fa­raónicos, que reviven como una  epopeya, historias simples de vida ciudadana, de cuando los faroles callejeros eran receptores de silen­ciosos confidentes, o de los tumul­tuosos y desordenados bailongos en donde un guapo mira de lejos con su rostro endurecido por su amistad con la muerte.

Es que esta costumbre de tiem­pos remotos del ser humano sin fe­cha cierta de inicio, está presente en la necesidad de los habitantes porte­ños, como un deseo más de conser­var activa la interrumpida historia de su cultura y costumbres; como un ayuda memoria para que sus  habitantes, que transitan a lo largo de sus existencias melodías diferentes y danzas de luces psicodélicas, re­cuerden que en algún momento de la vida el tango los espera a la vuel­ta de la esquina; y como un testimo­nio para que desorientados turistas, sepan que el suelo que están pisan­do es el mismo donde Carlitos em­pezó su fama de zorzal y en donde el Diego hipnotizando a todos cerró su primer marcador, y si no saben de quienes hablamos, bueno, hay otros lugares para visitar como el valle de la Luna, por ejemplo, para que se sientan como en casa.

Yapeyú e H. Irigoyen – Caba – Julio 2010

Por Gerardo Larison
Fotos de Pablo Rapetti

Temas
Comentarios
Identidades
La Flor de Ceibo

La Flor de Ceibo

¿Tal vez por el carácter autóctono de esa flor o porque es susceptible a cambios ambientales que la dañan fácilmente? “Se decía por ejemplo, que Fulano era un médico flordeceibo y en general se despreciaban los productos de fabricación nacional considerándolos...
Galería de Arte
Cándido López: El Pintor de las Batallas

Cándido López: El Pintor de las Batallas

La guerra declarada a Paraguay por parte de Argentina, Brasil y Uruguay fue bosquejada y plasmada en los cuadros por López, que se enlistó como voluntario en el batallón de Guardias Nacionales de San Nicolás.
Genéricos
Pelopincho

Pelopincho

En el año 2020 y en el contexto de la pandemia mundial covid-19, Pelopincho continuó ofreciendo sus piletas en distintos formatos y capacidades. Estructurales, redondas y las clásicas rectangulares.
- Central -
La Discriminación se Construye a la Vista de Todos

La Discriminación se Construye a la Vista de Todos

La defensa de los derechos humanos alcanza a todas las personas sin distinción. Pero la experiencia histórica demuestra que algunos grupos, por la discriminación acumulada, requieren una protección reforzada. Entre ellos, las personas con discapacidad.
Literatura Iberoamericana
El Plumbago: Esa Sensación de Fidelidad y Sincero Amor

El Plumbago: Esa Sensación de Fidelidad y Sincero Amor

El jazmín del cielo o plumbago es una planta sencilla de cuidar y muy agradecida; su resistencia a las adversidades nos invita a fortaleces la adaptación a las nuevas condiciones del entorno, valorando nuestra tenacidad y perseverar en la belleza interior.
Columnistas
Más Artículos