Notas de Opinión
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El Desaliento y la Tristeza
Para combatir el desaliento y la tristeza es necesaria una actitud positiva de nuestra parte
El  Desaliento y la Tristeza

Cierta vez se corrió la voz que el diablo se retiraba de los negocios y vendía sus herramientas al mejor postor.  En la noche de la venta, estaban todas las herramientas dispuestas en forma que llamaran la atención, y por cierto eran un lote siniestro: odio, celos, envidia, malicia, engaño; además de todos los implementos del mal. Pero un tanto apartado del resto, había un instrumento de forma inofensiva, muy gastado, como si hubiese sido usado muchísimas veces y cuyo precio, sin embargo, era el más alto de todos.

Alguien le preguntó al diablo ¿cuál era el nombre de la herramienta?

–    «Desaliento» fue la respuesta.

«¿Por qué su precio es tan alto?» -le preguntaron al diablo-.

–    «Porque ese instrumento me es más útil, que cualquier otro.

Con él, puedo entrar en la conciencia de un ser humano cuando todos los demás me fallan, y una vez adentro, por medio del desaliento, puedo hacer de esa persona lo que se me antoja. Está muy gastado porque lo uso casi con todo el mundo, y como muy pocas personas saben que me pertenece, puedo abusar de él».

El precio de desaliento era tan, pero tan alto que aún sigue siendo propiedad del diablo.

El desaliento es uno de los estados de ánimo con el que el diablo se fortalece.  Nos desalentamos con la situación económica, con nuestro trabajo, con nuestra familia, con la necesidad de cambio, con los grupos, con el engaño, con la mentira, con el desamor.  Por eso, debemos mantenernos alertas contra el desaliento. Y cuando haya un tropezón o una caída, no hay que entregarse, porque: después de cada día, se empieza otra vez desde un punto más alto.

Para combatir el desaliento y la tristeza es necesaria una actitud positiva de nuestra parte; procurar vivir en un estado de gracia permanente.

Tengamos fe y confianza en que los malos momentos no son permanentes, tengamos paz…

Hagamos una promesa interna y personal de convertir nuestro llanto en risa y nuestra derrota convertirla en victoria. Seamos agradecidos por aquellos que nos acompañaron en nuestra desdicha, y que hoy son gozosos de nuestra superación. Pidamos misericordia para ellos que están acarreando grandes tribulaciones, y démosle luz para que rectifiquen ahora, cuando aún es tiempo.

Seamos agradecidos por todo lo que hemos recibido cada día, a cada momento; como también por tener un día más de vida para así  dar gracias constantemente.

Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad.

Claudio Valerio
®. Valerius.

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