Al Pie de la Letra
Fecha de Publicación:
Cámara Gesell
Cámara Gesell - Guillermo Saccomanno – Planeta - 2012
Cámara Gesell

Hay un método para evaluar las lecturas: si el libro “vuelve” después de un tiempo de haberlo leído, si  es citado cuando  se está hablando de otra cosa o si alguna persona remite  a alguno de sus personajes, es que el libro fue bueno, más allá de que en su momento haya gustado o no leerlo.

Puede ser que en una primera lectura, Cámara Gesell no haya gustado. Guillermo Saccomanno tiene una mirada demasiado negativa de la sociedad gesellina. Era excesivamente cruel en su pintura, como si se estuviera vengando de algo o cobrándole alguna secreta factura a la ciudad que lo había acogido hacía casi veinte años, cuando llegó “huyendo de sí mismo”. A tal punto estaba siendo excesivamente duro que nunca había llamado al pueblo por su nombre.

Sin embargo es un libro muy bien escrito y de alguna manera atrapante. La estructura de microrelatos facilita la lectura y permite avanzar de una atrocidad a otra casi sin notarlo.

Además, no caben dudas de que el autor tenía una capacidad admirable para describir, narrar y transmitir sensaciones con una economía de palabras espartana.

Se sufre desde el primer párrafo, cuando Saccomanno, tras describir  a su “hipócrita lector”,  había advertido que en el mismo momento en que se empezaba a leer su libro alguien se estaba “garchando su nene”, estaba “fajando a su mina”, “enterrando el cadáver de su novia en una obra” o “descargando un hachazo en la cabeza de su prometida pecadora”.

Saccomanno  había avisado que si se aceptaba el desafío de leer su libro, el lector se encontraría  durante varios días sumergido en un pequeño infierno, en el que ningún personaje es querible. Por el contrario, en Cámara Gesell todos mienten, roban, asesinan, corrompen o son corrompidos. Y quienes no incurren en alguno de estos pecados es porque directamente están locos.

Imposible olvidarlo. Porque Saccomanno no hizo otra cosa que describir una sociedad que no es la gesellina sino cualquier sociedad moderna. Un mundo en el que los abusadores, los xenófobos, los corruptos y los violadores se mueven con total naturalidad ante la mirada ciega de miles de personas que necesitan una Cámara Gesell para convencerse de que su amigo, su vecino, su pariente o ese político tan encantador fue capaz de hacer eso que dicen que hizo. Y a veces ni siquiera entonces se convencen.

Por eso Cámara Gesell es un libro duro, desagradable, hasta repulsivo, pero al mismo tiempo excelente. Porque, nos guste o no, todos somos responsables de este mundo que, como dice Saccomanno, se parece tanto al infierno.

Cristina Eseiza
Profesora en Letras – UBA – Escritora

Temas
Comentarios
Miscelaneas
La Epidemia de Poliomielitis de 1956

La Epidemia de Poliomielitis de 1956

El gobierno de facto instalado en septiembre de 1955, degradó el Ministerio de Salud al rango de Secretaría, con la reducción presupuestaria, con el relajamiento inevitable de las medidas sanitarias, como consecuencia por falta de fondos.
Personajes en el Tango
Petitero del Petit Café

Petitero del Petit Café

En los todavía concurridos bailes de carnaval de la década de 1950, eran frecuentes los choques entre barras de muchachos tangueros con los petiteros que mostraban sus habilidades con el rock, el mambo o el fox trot.
- Central -
Uno y la Tortura

Uno y la Tortura

“Uno piensa: “16 años”. Después decía: “Recodarme siempre”. Y cuando me vienen a buscar y me llevan, que le gritan: “Recordame”. Te vas para siempre. Es terrible porque uno piensa que todavía están con esa tortura.
Libros
Poemario Bilingüe  “Palabras/Parole”

Poemario Bilingüe “Palabras/Parole”

Su preciso minimalismo, ofrece al lector un ejercicio de síntesis, requiriendo a este la involucración directa en lo que lee, haciéndole interactuar con las palabras, siendo partícipe de esa belleza plasmada. La poesía estaba viva.
El Arte de la Culinaria
Cyril Boscq; Trayectoria, Pasión y Excelencia

Cyril Boscq; Trayectoria, Pasión y Excelencia

Nací el 7 de octubre de 1962 en una familia donde la gastronomía era casi una religión. Mis padres, restauradores (Maître Boscq), me transmitieron este amor por la profesión. Crecí rodeado de mis dos hermanos y dos hermanas, arrullado por los aromas de la cocina provenzal.
Columnistas
Más Artículos