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Arrival
Encuentros cercanos del tipo lingüístico – Disponible en Netflix
Arrival

El lenguaje es el cimiento de la civilización, lo que une al pueblo. Es la primera arma usada en un conflicto.

Quien dice esta frase es el físico Ian Donelly, pero está citando un libro escrito por la experta en lingüística Louise Banks. Ambos están en un helicóptero militar camino a una base improvisada en los campos del Estado Montana. El bucólico paisaje se ha visto interrumpido por una gigantesca nave extraterrestre, al igual que en otros doce puntos del planeta. La afirmación sobre el poder del lenguaje no es una casualidad, la tarea que el Coronel Weber les encomienda es encontrar una forma de traducir los extraños símbolos que los visitantes estelares largan en una pantalla gigante en el interior de la cosmonave. Nadie sabe si los objetivos de los extraños son pacíficos o bélicos, nadie puede descifrar qué significan los ideogramas circulares que emiten los heptápodos, llamados así porque la apariencia que tienen los aliens son como pulpos gigantes con siete extremidades.

A medida que los días se suceden las teorías conspirativas comienzan a popularizarse entre la población, que exigen respuestas a sus respectivos gobiernos y creen que están ocultando algo. El pánico, consecuencia directa de la ignorancia, empieza a escalar y los pueblos se van rebelando poco a poco, intentan llegar a las naves para atacarlas. Temen por el futuro de la especie humana. Rusia y China emiten un ultimátum a los invitados no deseados tras descubrir que uno de los símbolos que traducen significa “arma”, y de inmediato lo toman como una amenaza. Sin embargo la especialista en lenguaje sabe que las traducciones no siempre son literales, que una palabra puede tener múltiples acepciones, sinónimos y cada país, con la multiplicidad de culturas, puede otorgarle un significado distinto a un mismo vocablo.

La carrera en contra del reloj tiene tres aristas. La primera es intentar evitar a toda costa un conflicto bélico contra unos seres cuya naturaleza y potencial armamentístico es desconocido. La segunda es contra las revueltas populares y el miedo colectivo. La tercera es contra las barreras de comunicación entre naciones, que no consiguen ponerse de acuerdo en el curso de acción pese a que todos comparten los medios lingüísticos para intercambiar ideas.

El tablero de ajedrez en donde se define el futuro de la raza humana no es un campo de batalla, con coloridas armas y escenas de acción vertiginosas, sino pizarrones en donde los especialistas descifran, palabra a palabra, un nuevo lenguaje de potencial ilimitado, en donde reside la clave del éxito o la derrota.

Arrival, o La Llegada como se la conoció para el público latino, es un drama de ciencia ficción que hace hincapié en la parte científica de la ficción, y es un hermoso viento fresco en un género que suele caer en clichés a la hora de retratar los famosos encuentros cercanos del tercer tipo. La tensión del film está puesta en la protagonista Louise Banks y sus extraordinarias aptitudes con las lenguas. En el inicio de la historia el guión, en una línea de diálogo, explica a la perfección por qué esta mujer es la indicada para establecer el primer contacto extraterrestre de la historia. Está hablando con el Coronel Weber por primera vez, previo a entrar en la nave espacial.

—Soy el Coronel G.T. Weber. Hace dos años usted hizo unas traducciones del farsi para el ejército. Acabó rápidamente con los videos de los insurgentes.
—Ustedes acabaron rápidamente con los insurgentes.— Responde Louise, nada impresionada con los halagos del militar.

La primera interacción de dos de los tres protagonistas pinta el panorama completo de cómo será su relación a lo largo de la película. El hombre de armas y acción rápida, eficiente, ve la traba del lenguaje como una posible amenaza, ve a la lingüista como un soldado, y por eso la admira e intenta ganarse su confianza antes de ofrecerle la tarea. La mujer, en cambio, es una pacifista que busca entender otras culturas mediante su campo de investigación. Ambas filosofías serán el eje del conflicto moral de la historia, y las decisiones que se tomen dependerán por completo de los resultados que consiga —o no— la experta en lenguas.

La película rompe con el esquema predominante del género en donde sí o sí los conflictos se definen con escenas de acción, héroes estereotipados y fantasía que roza lo épico. Aquí predomina la inteligencia, no solo en la concepción del guión —que adapta una increíble novela breve llamada La historia de tu vida, del el escritor Ted Chiang— sino en la maestría visual del director Denis Villeneuve que transmite un clima de tensión permanente contrastando con planos de una belleza visual casi abrumadora, pictórica. El diseño de las naves no se parece a otras en ningún film de género; de forma casi ovalada, parecen construidas con alguna roca de otro planeta y la tecnología de avanzada jamás es explícita. El espectador no puede ver ni comenzar a deducir cómo es que funcionan estas fabulosas maquinarias interestelares que quedan flotando a varios metros del suelo (porque nunca tocan la tierra, es la humanidad la que decide entablar contacto) y las criaturas se mueven con gracia, casi con amabilidad, mientras despliegan su lenguaje tridimensional circular, aparentes manchas, cual test de Rorschach proveniente de las estrellas, que esconde el secreto mejor guardado: las intenciones de los extraterrestres, y en simultáneo, su arma más poderosa.

La Llegada es una película sobre la comunicación, que utiliza la figura del alien como un instrumento para desnudar las falencias que tenemos los humanos para entablar diálogos productivos, superadores, entre la misma especie. ¿Qué esperanza podemos tener en entender a seres de avanzada cuando no podemos entendernos entre países vecinos? ¿Cuál es el futuro que nos espera si no tenemos la capacidad de frenar, detenernos a pensar para tomar distancia y perspectiva, y comprender al otro? Villeneuve explota al máximo la potencia alegórica del cine, poblando el campamento militar de pantallas en todos los rincones, en donde la milicia está en permanente contacto dialéctico con otras potencias mundiales. Otros soldados de menor rango utilizan más pantallas para abastecerse de la poca información que circula, y las teorías de conspiración, los rumores más corrosivos, comienzan a filtrarse entre aquellas personas que no deberían ser susceptibles a este tipo de manejo. Mientras tanto los científicos, dentro de la nave, van descifrando paso a paso, letra a letra, el idioma de los visitantes, valiéndose del ingenio y la fuerza de voluntad. Comparten el elemento común de la pantalla, pero dentro de la nave no hay necesidad de multiplicidad de dispositivos de proyección, en el enorme salón estéril en donde los heptápodos se manifiestan pacíficamente, con paciencia, aislados de la locura que rodea las naves en la docena de puntos donde se juntaron. Incluso Louise e Ian bautizan a los dos emisarios de las estrellas como Abbot & Costello, como el entrañable dúo cómico estadounidense. El “bautismo” no es solo un mero recurso cinematográfico para reconocer a dos personajes, es también un signo de cómo evoluciona la relación entre los humanos y las criaturas.

El director francés también utiliza uno de los recursos cinematográficos más viejos del medio, el efecto Kuleshov. Este clásico fenómeno de la edición del séptimo arte demuestra que el espectador participa en la construcción de significado de las imágenes que se le muestra, no sólo reacciona al estímulo. Esto se consigue mediante la yuxtaposición de planos que, dependiendo el orden en el cual se proyecten, constituyen diferentes resultados simbólicos/representativos. Arrival es, casi es su totalidad, un efecto Kuleshov en permanente construcción. Las primeras escenas del film son también las escenas finales, pero el significado de esta secuencia de planos cambia drásticamente con los eventos que se suceden en el medio de la película. Al llegar al final comprendemos la potencia de aquel montaje, nada caprichoso, diseñado con la precisión de un maestro relojero en el trío creativo que inicia con la obra original del escritor Chiang, pasando por las manos del guionista Eric Heisserer y finalizando con la dirección de Villeneuve.

Las actuaciones de Amy Adams como la experta lingüista Banks; Jeremy Renner en el rol del físico Ian Donelly y Forest Whitaker encarnando al Coronel Weber son fundamentales para que el engranaje narrativo no se caiga a pedazos y la película quede en una sucesión de imágenes impactantes y bellas sin sustancia. Cada actor principal y secundario aportan todo el oficio posible para darle vida a un texto magnífico que se eleva gracias a sus actuaciones. La Llegada no es una película de ciencia ficción solamente, sino un drama humano profundo y trágico, que esconde en sus entrañas una fatalidad, y es ésta fatalidad la que obliga a tomar una decisión que el espectador debatirá durante mucho tiempo después de terminar de ver el film. El desafío que tomó todo el equipo creativo no es menor: contar una historia que se basa principalmente en un grupo de científicos corriendo una carrera contrarreloj para descifrar un idioma extraterrestre no suena a una trama atractiva de entrada, a no ser que uno sea un amante de los lenguajes; y sin embargo una vez que comienza el film es casi imposible quitar los ojos de la pantalla.

Arrival fue nominada en los premios Oscar correspondientes al 2016 en ocho categorías, incluidas mejor película, dirección, guión adaptado y fotografía, y terminó ganando por la edición de sonido. También tuvo otras 256 nominaciones a lo largo y ancho del mundo y ganó otros 64 galardones.

Los amantes del buen cine, de las grandes historias humanas, encontrarán en este film dos horas de emoción y de desafío intelectual, en absoluto pretencioso, que atrapa y conmueve por igual. Arrival es una película más relevante que nunca, en una época en donde la comunicación humana se puso a prueba, en donde la tecnología se transformó en una herramienta fundamental para mantener al mundo girando, y aun así, parece que el diálogo constructivo está en permanente jaque.

La Llegada está disponible en la plataforma de streaming Netflix.

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