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Si queremos conocer lugares icónicos de la ciudad de Buenos Aires, y en especial, el centro comercial, cultural y artístico, es imprescindible darse una vueltita por este pasaje todo torcido, que encierra historia, actualidad y esencia porteña.

Pasaje Discépolo: ¡Todo Torcido!
Cada barrio tiene su propia atmósfera: las construcciones, altas o bajas, sus plazas, su gente: comerciantes, empleados o jerárquicos, calles y avenidas comerciales o sólo arterias con viviendas; y también sus pasajes tienen sus particularidades.
En el barrio de Balvanera contamos – entre otros – con el pasaje Enrique Santos Discépolo; una callecita de sólo una cuadra, y que tiene como dato importante, que no tiene forma recta, ni tampoco en forma de L “ele” sino que está…¡todo torcido!; más adelante develaremos el porqué.
Ahora nos ubicaremos en la zona para conocer la geografía que rodea a nuestro pasaje.
El distrito se integra a la Comuna 3, que reúne a Balvanera y San Cristóbal, y la Sede Comunal está en la calle Sarandí 1273, casi pegado a la Autopista 25 de Mayo; sus límites son avenida Córdoba, calles Gallo, Sánchez de Bustamente, Sánchez de Loria, avenidas Juan de Garay, Entre Ríos y Callao.

Parroquia Nuestra Señora de Balvanera
El vecindario debe su nombre a la Parroquia Nuestra Señora de Balvanera, sita en Bartolomé Mitre 2411 esquina Azcuénaga; allí se encuentra el Santuario de San Expedito, muy visitado por los fieles, especialmente el 19 de abril, en su festividad; es el santo de las cosas imposible ó urgentes.
A su vez, el nombre proviene del Monasterio de Valvanera de La Rioja, en España.
Los lindes del barrio son: avenidas Independencia, Entre Ríos, Callao, Córdoba, calle Gallo, avenida Díaz Velez, calles Sánchez de Bustamante y Sánchez de Loria.
Dentro de nuestra zona tenemos tres barrios informales, son Congreso, del lado este, circundante al Congreso nacional, el Abasto, con eje en el actual Shopping Abasto, inaugurado en 1998, heredero del Mercado de Abasto Proveedor, culminada su construcción en 1934, en el noroeste de la zona, y Once, cercano a la Plaza Miserere, y estación de trenes Once de Septiembre, al oeste de la jurisdicción.
Respecto de la Plaza de Miserere, ver nuestro artículo Plaza Once, publicado el 17 de mayo de 2025 en TestimoniosBA, y por la Plaza Congreso, consultar la reseña del 1° de junio del mismo año, en TestimoniosBA.
Ahora vamos a remontarnos al año 1857 cuando se inauguró el Ferrocarril del Oeste, actualmente Ferrocarril Domingo Faustino Sarmiento, el primero en nuestro país, que partía desde la estación del Parque, donde actualmente se encuentra el Teatro Colón, llegando en un trayecto de 10 km a la zona de La Floresta – actualmente barrio de Floresta.
Las vías férreas transitaban por las actuales calles Lavalle (antes, del Parque), pasaje Enrique Santos Discépolo (antes, Curva de los Olivos y luego Curva del Ferrocarril), de ahí nuestra semblanza, avenidas Corrientes (antes, Inchaurregui), Juan Martín de Pueyrredón (antes, Centroamérica), luego el itinerario seguía como el actual recorrido del tren, hasta llegar a la estación Floresta.

Locomotora La Porteña. El 29 de agosto de 1857
La locomotora bautizada “La Porteña”, pero construida en Inglaterra, fue la encargada de llevar adelante el viaje inicial.
En aquellos años, década del 50 del siglo XIX, la zona de la callecita era eminentemente rural, quintas y pastizales, con construcciones de arquitectura colonial.
Y cuando La Porteña dejaba Lavalle, para empalmar con Corrientes, debía dar una endiablada vuelta, que fue bautizada como “curva de la muerte” por las dificultades que les ocasionaba a
los maquinistas; de ahí que nuestro pasaje tenga forma de “S” (ese) y desde una esquina no se pueda divisar la otra esquina; claro, está ¡todo torcido!
El crecimiento del transporte ferroviario inició una paulatina urbanización de las zonas rurales, por lo que años más tarde, en 1881, la empresa decidió levantar el ramal que partía desde Parque, para iniciar desde Once, con dobles vías, por el intenso tráfico y ampliación de los servicios.

Coronel Federico Guillermo Rauch
Y en el año 1893 a nuestro sendero torcido se le impuso el nombre de “Rauch”, que recordaba al Coronel Federico Guillermo Rauch (1790 Alemania – 1829 Provincias Unidas del Río de la Plata, actualmente Argentina), llegado al país en 1819, combatió en el Regimiento de Húsares; de orientación unitaria, combatió en las fronteras de Rojas y Tandil; con el General Juan Galo de Lavalle luchó en Navarro, donde derrotaron (y luego fusilaron) a Dorrego (Manuel Críspulo Bernabé Do Rego) que marcó su futuro; en Las Vizcacheras (cercano a Gorchs, en la provincia de Buenos AIres) fue vencido por Prudencio Rosas (hermano de Juan Manuel, su nombre completo era Prudencio Domingo del Corazón de Jesús Ortiz de Rozas), y decapitado por el ranquel Nicasio Maciel; en el centro de la provincia de Buenos aires, hay un partido, y la ciudad cabecera, que llevan su nombre.
Más acá en el tiempo, en 1988 se le volvió a modificar la denominación, por Enrique Santos Discépolo, a quien – entendemos – no es necesario presentar.

Aun así, haremos una pequeña semblanza de “Discepolín”: nacido en 1901 y fallecido en 1851, ambos en Buenos Aires, compositor y actor fundamental para describir la vida de las clases populares; autor de tangos emblemáticos, escritor icónico con melancolía y mordacidad.
Nuestra callecita nace en avenida Callao y Lavalle, con numeración desde el 1809, hasta el 1891, culminando su única cuadra en la avenida Corrientes y Riobamba.

En el comienzo del pasaje, había una plaqueta –actualmente ausente – que recordaba el paso de “La Porteña”.
En sus orígenes, fue una calle de tierra, cuando se levantaron los rieles, siendo utilizado por carros tirados por caballos, inclusive con bebedero para los equinos, y una feria de alimentos; más tarde, adoquinada para el paso de los autos; finalmente, en 2003 se convirtió en peatonal, como está en la actualidad.
Los edificios emblemáticos son los siguientes:




Finalmente, y como dato de color, mencionaremos que hay CINCO cafés en las puntas del pasaje; en la esquina de la avenida Callao y Lavalle, enfrentado al comienzo de nuestra callecita, se encuentra el bar notable Los Galgos; en diagonal a él, en la avenida Callao y Enrique Santos Discépolo, el Café Martínez; en la otra esquina, donde concluye el pasaje, en avenida Corrientes y Discépolo, están en café Havanna, y el café Tuo Tempo; enfrentado en forma transversal, en la avenida Corrientes y Riobamba, el café Paluchino; es decir, para todos los gustos, con diversas ambientaciones, calidades y precios.

En conclusión, si queremos conocer lugares icónicos de la ciudad de Buenos Aires, y en especial, el centro comercial, cultural y artístico, es imprescindible darse una vueltita por este pasaje todo torcido, que encierra historia, actualidad y esencia porteña.
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