Fuera de Serie
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Ms. Marvel
ADOLESCENCIA SUPERPODEROSA – DISPONIBLE EN DISNEY +
Ms. Marvel

Marvel no tiene, por ahora, muchos superhéroes adolescentes en su repertorio live action. Spider-Man fue la apuesta segura, un favorito del público que se aburrió de recaudar miles de millones en cine, se cansó de vender figuras de acción y catapultó la fama de Tom Holland hacia el infinito y más allá.

Justamente uno de los atractivos que tuvo el héroe arácnido cuando lo creó Steve Ditko junto a Stan Lee fue que apelaba a los lectores jóvenes quienes, allá por la década del ’60 se toparon de un día para el otro con un personaje que apelaba a esa juventud que no veían reflejada en los otros héroes adultos.

De golpe ese chico que recibió sus poderes tras sufrir la picadura de una araña radioactiva pudo contar aventuras fantásticas junto a problemas reales de los chicos. Los desafíos de combinar la vida escolar con su otra actividad peligrosa, tener que lidiar con las ganas de salir con amigos y pelear con enemigos formidables. Hasta padecía sus primeros encuentros con el amor.

Ms. Marvel parecía una apuesta segura para la compañía. A esta altura casi cualquier propiedad nueva enmarcada en el MCU parece estar destinada a ser un éxito. Los trailers prometían una historia vertiginosa con personajes desbordantes de carisma y, por supuesto, un avance en la historia general que Kevin Feige viene construyendo hace catorce años.

La serie, que debutó el 8 de junio pasado mientras terminaba la emisión de Obi-Wan Kenobi, tuvo un arranque tibio en cuanto a visualizaciones, números que jamás consiguió repuntar pese a que Disney + la publicita como el nuevo gran éxito de la compañía.

Los primeros dos episodios nos mostraron a Kamala Khan, una adorable adolescente fanática de los superhéroes pero especialmente enloquecida con Capitana Marvel, su heroína favorita. Su habitación está empapelada con posters de ella, tiene un podcast en donde comenta las aventuras de los Vengadores y por supuesto que se quiere disfrazar -cosplayar- de la poderosa mujer para la primera Avengers Con, una especie de Comic Con dedicada exclusivamente a estos personajes.

Obviamente Feige ya dijo que están trabajando en hacer realidad este evento ficticio, porque el público existe y el dinero manda.

El primer problema al que se enfrenta Kamala es que su familia, todos musulmanes inmigrantes de Paquistán, no ve con buenos ojos que la niña ande vestida de superheroina con ropas más reveladoras de lo que sus costumbres permiten. Pero ella es una muchacha nacida y criada en Nueva Jersey, es el producto de la mezcla de dos estilos de vida y, encima, es adolescente. La rebelión fluye por sus venas, sea musulmana o no.

La dinámica familiar es uno de los centros argumentales de Ms. Marvel. Tanto guionistas como directores, todos de ascendencia musulmana, enfatizaron en este aspecto. Es muy interesante ver como en el Estados Unidos post 11 de Septiembre se manejan con este grupo étnico es particular.

La vida en la Mezquita, las discusiones políticas y hasta el contexto histórico sobre la ocupación británica en Medio Oriente son parte del pasado que vivieron o recuerdan los personajes. Siendo una serie de Disney por supuesto que no hay ni un amague a algo parecido a un mea culpa, pero como se dice popularmente: no se le puede pedir peras al olmo.

La estética de los primeros capítulos le debe muchísimo a esa obra maestra llamada Scott Pillgrim, dirigida por Edgar Wright, cineasta que tuvo su casi debut en los inicios de Marvel cuando desarrolló Ant-Man antes de que abandonara el proyecto por las famosas “diferencias creativas», la excusa de moda en Hollywood.

Ms. Marvel en los primeros episodiosllena la pantalla con imágenes animadas que se mezclan con los actores. Los posters cobran vida, los mensajes de texto que se envían los personajes aparecen en la pantalla generando un look de historieta y espíritu juvenil muy a tono con la historia.

Kamala recibe un brazalete de su abuela, que está en Medio Oriente, y de inmediato lo toma para completar su disfraz de Capitana Marvel con un toque de sus raíces.

Pero aquel misterioso objeto desatará sus poderes y, en medio de la convención de superhéroes la niña descubrirá que también tiene poderes.

De un momento a otro la fanática de los superhéroes tiene superpoderes. Ella, que se pasó medio episodio haciendo comentarios absolutamente metas pasó en un santiamén a formar parte de ese colorido repertorio de figuras mesiánicas.

Pero sigue siendo una niña. No sabe pelear. Sus poderes son extraños. Puede proyectar algún tipo de energía que parece fluir de sus manos. Le maravilla convertirse en la primera heroína musulmana y no puede esperar para salir a vivir más aventuras, a salvar la ciudad, emulando a quienes tanto admira.

Lo que parecía ser una historia contenida en el suburbio estadounidense, focalizado en cómo la adolescente consigue dominar sus poderes, pronto muta a una trama en donde una familia de seres inmortales musulmanes persiguen a la Ms. Marvel tanto en Estados Unidos como en Paquistán. Parece que los malos van a ser musulmanes, y no estaría mal. ¿Cuantas películas hemos visto en donde blancos pelean con blancos?

Disney, por supuesto, no podía permitir eso. En el transcurso de 6 breves episodios los bandos cambian un par de veces para dejar lugar a un grupo de agentes gubernamentales rebeldes —blancos, lo más parecido a una autocrítica estadounidense sobre el trato hacia los musulmanes—, villanos a quienes no llegamos a conocer bien ni entendemos por qué se ensañaron tanto con la heroína.

Las escenas de acción no tienen ningún tipo de emoción, vértigo o creatividad. La directora Bisha K. Ali brilla en las escenas de comedia y drama pero parece luchar infructuosamente en llevar adelante el aspecto de superproducción que Marvel perfeccionó durante años.

El atractivo visual de los primeros episodios se diluyen rápidamente para dar paso a una subtrama a mitad de la serie que es, lisa y llanamente, un robo descarado a Harry Potter y el prisionero de Azkaban.

La reconstrucción histórica del desplazamiento que sufrieron los musulmanes en la India está muy bien logrado, pero luce desubicado en una serie que había comenzado como una explosión de colores en permanente movimiento. El ritmo baja demasiado y jamás se recupera, pese a un intento de cerrar la serie con una batalla final explosiva y una revelación final que, los que pudieron verla, se sorprendieron menos que la mismísima Kamala.

El punto más alto de la serie es, sin ningún tipo de duda, la actriz Iman Vellani. Cuando uno ve a la pequeña no puede creer que sea su primer trabajo profesional. Ella sola carga la serie entera y los momentos en donde Ms. Marvel es sumamente entretenida se lo debemos a Vellani y su histrionismo. No cabe la menor duda que la actriz tiene un futuro increíble por delante, tan solo le faltan proyectos que estén a la altura de sus habilidades.

Ms. Marvel es parte de una franquicia demasiado grande que, en los últimos dos años, se expandió demasiado en las series de televisión. Quienes quieran seguir la saga cinematográfica deberán ver estos seis episodios para entender, al menos, los eventos que se darán en la película The Marvels, en donde Vellani volverá a interpretar a la heroína musulmana.

Aquellos que ya hayan perdido interés en el universo Marvel pueden pasar por alto este producto. YouTube está repleto de compilaciones con los mejores momentos de Iman Vellani y con eso basta y sobra. El resto es relleno.

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