Columna
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Abuso Infantil
Las criaturas abusadas presentan signos y síntomas que se pueden reconocer
Abuso Infantil

En la Red Asistencial de Buenos Aires como profesionales de la salud mental, y gracias a las posibilidades que brindan los medios masivos de comunicación, creemos necesario acentuar la prevención.

En esta oportunidad me referiré a hechos aberrantes, llevados a cabo por individuos que para satisfacer su propia finalidad sexual, tienen la necesidad de ejercer un dominio sobre otra persona. Así, se aprovechan de la ingenuidad e indefensión de niños para llevar a cabo su perversión. Me refiero a los pedófilos, más conocidos como abusadores de menores.

Es importante «desterrar» las principales creencias que tiene la gente acerca del abuso sexual en la infancia. En primer lugar que es un hecho poco frecuente o que sucede en forma aislada, que se trata de una problemática asociada a la pobreza y al alcoholismo.

Otra de las ideas que tiene la población es que las niñas o niños han provocado de alguna manera a quienes han abusado de ellos y que el abusador lo hace por una necesidad sexual.

Se considera que una de cada cuatro criaturas son abusadas, en su gran mayoría por una persona muy cercana o familiar directo del menor, que acostumbrado a obedecer a los mayores o a sus padres, no están preparados para decir «no» a un adulto. A esto se suma que en muchos casos son amenazados para que no cuenten lo sucedido a los padres.

Las criaturas abusadas presentan signos y síntomas que se pueden reconocer aunque ellas no cuenten el abuso. Por ejemplo:

  • Se los ve mal, tristes, angustiados, tímidos y hasta con cierto aislamiento.
  • Comen mucho o no quieren comer.
  • Pueden presentar enfermedades psicosomáticas. Dicen que les duele la panza y la cabeza.
  • Disminución del rendimiento escolar.
  • Fugas del hogar.
  • Pesadillas.
  • Se «hacen caca» o se orinan a pesar de que ya no lo hacían.
  • Presentan semen en alguna parte de su cuerpo.
  • Dificultad para caminar o sentarse.
  • Infecciones vaginales, o enfermedades de transmisión sexual.
  • Dicen que: «les duele la cola».

Recomiendo a los adultos que de una u otra manera están a cargo del cuidado y educación de los niños tener en cuenta:

– Evitar cualquier tipo de agresión física, ya que esto provoca que las criaturas perciban que otros pueden hacer uso de su cuerpo.
– Enseñarles a reconocer las partes de su cuerpo.
– Enseñarles a reconocer las caricias para que las diferencien de los manoseos y desconfíen de quien lo haga.
– Enseñarles a que no duden de sus impresiones y percepciones y si se sienten incómodos por las atenciones físicas que están recibiendo, no duden en hablarlo.
– Enseñarles a decir «no» cuando algo no les gusta.
– Lograr que los niños se sientan seguros e importantes como personas.

– Saber que la mayoría de las veces no pueden hablar por miedo o por lealtad al abusador, con quien muchas veces tienen una relación de afecto.
– Y por último, recordar que los niños no inventan los casos de abuso sexual y por ello hay que creerles cuando lo cuentan, y actuar en consecuencia.

Lic. María del Carmen Naharro
Psicóloga perteneciente al Equipo Clínico de Redba
Consultas Whatsapp: 11-6883-2280

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