Bitácora Humana
Es el peor castigo que puede tener un ser humano, ver todo y no poder hacer nada o ser cómplice silencioso mientras el líder es el mejor espectador de todo, protegido, no le falta comida, tiene a los militares a su favor entre otras comodidades que sólo un líder puede disfrutar.

Consecuencias Psicológicas de la Guerra
Científicamente la guerra, hace 10.000 años existieron indicios en Kenia, África de la violencia entre dos grupos, a través de fósiles encontrados de mujeres, varones y niños, su muerte presume que fue ocasionado por flechas, fracturas, golpes, pero todos con una marcada crueldad y violencia, ¿qué ocasionó esta sangrienta muerte? Las razones son inciertas, puede ser para la obtención de recursos, alimento, territorio o simplemente el encuentro entre dos grupos que, por la naturaleza humana se sintieron amenazados al verse extraños o no se gustaban y surgió una pelea mortal. No se puede decir que era una guerra según los conceptos que ahora se maneja.
La violencia está presente de manera innata en los seres humanos, compartimos con los animales esos instintos por un elemento obvio “la sobrevivencia”, pero es necesario diferenciar la agresividad de la violencia. La agresividad es una emoción, muchas veces puede ser inconsciente, pero la violencia es consciente; es decir las personas saben que están produciendo daño al otro de una manera planificada para conseguir lo que quieren, pero a la mala, rápido y sin muchas vueltas.
Si nos referimos a los varones, por su naturaleza es más violento que la mujer, esa violencia es originada por la testosterona y el medio donde se educa, pero aquí surge una variable importante para que estas personas lleguen a matar, torturen sin ser asesinos ni sicarios,es el líder. La influencia de los distintos líderes que pueden aparecer en un escenario violento es determinante, ese líder es una figura que se encuentra incluso en los animales, pero en el humano es distinto, porque en él existe el don de crear, entonces utiliza herramientas psicológicas para convencer a otros que hagan lo que él quiere, en otras palabras, los deshumaniza.
Tal es el caso de la guerra de Siria, todo empezó para enfrentarse al régimen dictatorial de Bashar al-Assad y varios grupos opositores que demandaban mayor democracia, oportunidades económicas y justicia social. En Yemen empezó por un golpe de Estado el 2014 contra el presidente Al-Hadi; la guerra de Afganistán fue declarada por los Estados Unidos,con el objetivo de desmantelar a la red terrorista Al Qaeda y derrocar al gobierno de los talibanes, así sucesivamente suman y suman las guerras, batallas y conflictos de este nuevo mileno como de Iraq, Sahel, Palestina, entre otros y ahora la invasión de Rusia a Ucrania, todas creadas por el hombre para autodestruirse y destruir incluso a su propia gente; según la UNICEF señala, sólo en los niños en los últimos quince años, han muerto millón y medio de niños en conflictos armados, unos 300.000 niños son usados como soldados.

Ahora bien, cuáles son las consecuencias psicológicas de las guerras (Peña et al, 2017):

La guerra es la representación de la muerte en vida, así como la muerte misma pero dolorosa y muy pausada, es el peor castigo que puede tener un ser humano, ver todo y no poder hacer nada o ser cómplice silencioso mientras el líder en muchas ocasiones es el mejor espectador de todo, protegido, no le falta comida, tiene a los militares a su favor entre otras comodidades que sólo un líder puede disfrutar.
La guerra es la ironía en su máxima expresión, pero la destrucción no termina ahí, también la naturaleza, los animales se ven afectados y sufren como muestran actualmente los ucranianos, la guerra también desenmascara la hipocresía del mundo y de instancias internacionales como los derechos humanos, la OTAN, la Organización de la Naciones Unidas entre otros países, ven morir a tanta gente en sus propias narices mientras venden armamento, hacen sus negociados y comen pipocas.
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