Reflexiones de un Nuevo Día
Todos reconocemos la importancia de vivir en un lugar, comer y tener dinero para comprar medicamentos, pero… aun teniendo esas cosas lo que nos hace feliz es la familia, los amigos y los recuerdos que tenemos en nuestra memoria (sin precio).
Mi padre decía:

Ustedes que piensan… ¿será verdad?
Pensemos juntos, ¿Cuánto cuesta…?

Entonces papi tenía razón, un abrazo, una sonrisa y un beso son gratis.
Un abrazo, una sonrisa y un beso no tienen precio.
Un abrazo, una sonrisa y un beso lo recibimos y no lo “pagamos”.
Un abrazo, una sonrisa y un beso son gratuitos.
Podemos decir que gratuito y costoso están referidos a bienes y/o servicios.
Gratuito: Sin pago o contra prestación alguna.
Costoso: no gratuito. Requiere un pago económico.

Comparemos cosas gratuitas y cosas costosas

Todos reconocemos la importancia de vivir en un lugar, comer y tener dinero para comprar medicamentos, pero… aun teniendo esas cosas lo que nos hace feliz es la familia, los amigos y los recuerdos que tenemos en nuestra memoria (sin precio).
Cuando hablamos de “lo gratuito” no me refiero a objetos que puedan ser una buena oportunidad, pero tienen dificultades ocultas o:
“lo barato/gratis sale caro”.
Esas cosas no sería parte de nuestra reflexión, pues estamos hablando de otras cosas como:
No podríamos ponerle “precio”.

Volviendo a nuestra reflexión, todas estas cosas son:
Lo que elegimos hoy marca nuestro mañana.
Lo que hagamos hoy cambiara nuestro futuro.
Lo que necesitamos hoy seguramente también lo necesitaremos después.
Por todo ello elegir lo simple, lo gratuito es lo trascendental para nuestras vidas.
Educar para la Paz nos marca el camino de lo sencillo, de lo necesario, de lo gratuito para ser feliz.
Papi tenía razón:

Las mejores cosas de la vida son gratis
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