Columna
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Caso Alicia
Reseña de un Caso: Producir lo Incurable
Caso Alicia

Reseña de un Caso: Producir lo Incurable

La paciente a la que llamaremos Alicia tiene 23 años y consulta lleva 11 meses de análisis, en ese momento presenta un alto grado de angustia, a fin del año pasado estuvo internada por un intento de suicidio (cortes en sus muñecas), en este momento dejó la medicación que le dieron en la internación, igualmente dice que la “sobremedicaron”, que no le “sirvió” de nada y que la tenían ahí (en la internación) “sin hacer nada”.

La derivo a un psiquiatra con la condición de que continúe con tratamiento psicológico, la idea es hacer una evaluación clínica y control de medicación.

Cuenta que ”no puede estar en una relación”, que no confía en los hombres, que son todos “pajeros”, que no son “confiables”, siempre “te cagan”.

Tiene una relación con alguien al que llama “mi chico”, pero reconoce que lo cela todo el tiempo, que a veces le pega porque no le cree que “no la cague”, que seguro “tiene otras minas”, dice “soy insoportable”.

En las sesiones habla muy poco, pasan muchos momentos en silencio, parece hablar por la incomodidad que le genera el silencio, pareciera esperar que le hagan preguntas, pero tampoco le agradan las preguntas porque a la mayoría responde con un “no sé”.

Cuenta también en estos momentos que de niña y hasta los 12 años sufrió de abuso por parte de un amigo de su padre que estuvo viviendo algunos años en la casa de su familia, dice “no me sentí  atacada, pero me parece que eso estaba mal”.

Se queja de que duerme todo el día, solo sale para cursar una carrera que está realizando y para venir a análisis. Se queja además de que tiene que tomar medicación y quisiera saber, me pregunta, “hasta cuándo”.

En el transcurso de este tiempo también ocurrieron ciertos síntomas orgánicos que hoy han cesado, taquicardia, infección en el hígado, gripes, bajas de presión.

Hace 4 meses empezó a trabajar, dice que su jefe es “un pelotudo” que no controla bien el negocio, que sus compañeros son “todos chantas”, y que a ella la llaman “la resentida” y “la insoportable”.

Aunque protesta todo el tiempo en y del trabajo, lo sostiene, dice además que le llama la atención que siempre abandona todo lo que empieza, también le llama la atención que continua con su tratamiento.

Vive con sus padres pero quiere irse a vivir sola, en realidad empieza a trabajar con este objetivo, no tolera más a su padre y dice que su madre es depresiva, también dice que sus hermanos se fueron todos de la casa que ella es la única que quedo viviendo con sus padres.

En este último tiempo dice que el psiquiatra le viene bajando la medicación que próximamente se la va a retirar del todo, dice que tiene miedo, en algunas ocasiones dice que se siente muy angustiada que debe ser porque le bajaron la medicación, también duda de si estará bien que se la hayan bajado, duda de si no se están equivocando, que quizás no está preparada todavía.

En este último tiempo hablo con sus padres acerca del abuso infantil. Familia ligada a la permisividad o al ocultamiento del abuso.

Comenzó análisis con un importante aplanamiento afectivo y desinterés por todo, fue confrontada en todo momento con su deseo, se intentó despegarla de la dramática familiar en la cual ella cree que debe participar. Pudo paulatinamente dejar de ser la que tiene que unir o sostener a la familia para pasar a ser la que tiene que sostener su propio deseo, que esto también es un trabajo y que lo otro, aquello, la desintegra.

Hoy tiene un proyecto, juntar dinero para poder irse a vivir sola o para hacer un viaje y por una temporada trabajar en otro país.

Esta decisión también es jugarse por un deseo, en eso se debate su dilema actual.

En un análisis se trata de agotar todas las instancias de la impotencia (síntomas, inhibiciones. trastornos caracterológicos, etc.) para llevar al sujeto al límite mismo de toda imposibilidad, esto es, a una normalidad que supone el reconocimiento de la división subjetiva. Analizar implica «producir lo incurable», dice J. Lacan, en términos de aceptar la castración, lo incurable de la falta, dado que la normalidad consiste en asumir esa misma falta sin síntomas.

Se trata de resignar el goce, renuncia del todo, para poder hablar, en tanto el sujeto de la palabra resigna goce, que es recuperado como placer en el discurso. La erótica de un deseo que no desconoce al Otro en su diferencia reemplaza así la obscenidad de la pulsión que se apropia del partenaire como mero objeto de un goce salvaje sometiéndolo a todas las exigencias de las conductas perversas.

Lic. Sergio Sáliche
Psicólogo – MN 25353

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