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Bajamos de los Barcos
Llegamos de los Barcos – Litto Nebbia – 1982
Bajamos de los Barcos

¿Quién no escuchó decir alguna vez que los argentinos bajamos de los barcos? Como toda generalización, ésta también tiene sus riesgos; en particular cuando se trata de darle una base documental. Es una afirmación que como decimos los argentinos, está “floja de papeles. ” El axioma no es gratuito ya que se consolidó y difundió durante generaciones en nuestra tierra y en buena parte del exterior. El problema reside en la confusión de realidades al momento del análisis. Buenos Aires y su provincia recibieron el mayor aporte inmigratorio europeo y de otros orígenes transoceánicos. Pero también fue muy importante la radicación de extranjeros en otras grandes ciudades y en menor medida, en colonias agrícolas del Interior y otros enclaves rurales.

El Censo Nacional del año 1914 revela que la población de la ciudad de Buenos Aires contaba con casi un 50 por ciento de extranjeros, seguida por la provincia bonaerense y Mendoza (30 por ciento) y aproximadamente, un dos por ciento en Catamarca, y La Rioja.

Primera conclusión interesante: a medida que nos alejamos del puerto porteño, la presencia extranjera disminuye claramente. De las mismas fuentes se desprende que entre los años 1880 y 1930, el ciclo que con algunos cortes aportó el mayor flujo inmigratorio, llegaron a la Argentina tres millones y medio de europeos, sobre todo italianos y españoles. Buenos Aires fue la terminal portuaria con mayor recepción de extranjeros.

Además de la Historia, la literatura, la fotografía, la música o el cine, existen otros registros que coadyuvan a la afirmación que da título a esta nota. Tal vez el más difundido pero menos comprobable, es la tradición oral. Comenzaron a proliferar los apellidos italianos, españoles (sumándose las últimas oleadas de este origen a los iniciales de la conquista y colonización y al elemento criollo hispano americano), centroeuropeos, balcánicos, europeos orientales y “turcos”, englobando en este gentilicio a los inmigrantes árabes. La calificación de “turcos” a los árabes, se debería a que en los años de arribo masivo de estas comunidades, gran parte de esas regiones eran dominios del Imperio Otomano; por lo tanto, el pasaporte lo extendía la autoridad turca.

Vale recordar que la curiosa máxima sarmientina, “El mal que aqueja a la Argentina es la extensión”, abrió rumbos, generando opiniones a favor y en contra. Por otra parte, Juan

Bautista Alberdi sostenía que “Gobernar es poblar”; pero consideraba que la inmigración debía provenir del norte europeo. El presidente Nicolás Avellaneda realizó propaganda en el viejo continente para fomentar la inmigración, pero la realidad es que la masa inmigratoria arribaba desde la Europa meridional, para desilusión de algunos intelectuales y la dirigencia de la época.

A su vez, José Hernández, escritor, político y periodista, advertía desde las páginas del diario El Río de la Plata: “Si el país necesita la introducción del elemento europeo, necesita también y con urgencia, la fundación de colonias agrícolas con elementos nacionales.” Su obra El Gaucho Martín Fierro, es un crudo alegato en favor del criollo desplazado por un modelo de país que apuesta a construirse a imagen y semejanza de Europa o algunas de sus colonias prósperas, donde la inmigración europea jugó un papel fundamental. A este complejo panorama de integración del inmigrante, apresurada y sin planificación, se debía sumar la inseguridad de las fronteras interiores por la lucha secular librada contra los pueblos aborígenes, allí también se llevó inmigrantes, como trabajadores de estancia, colonos o “enganchados” en los fortines de línea. Si le sumamos el hacinamiento en las grandes ciudades viviendo como se podía, se completa el escenario en que vivieron los más pobres de aquellos que “bajaron de los barcos.”

Considerando que sólo entre los años 1901 – 1910 llegaron a nuestro país 1.764.101 extranjeros, tendremos una idea del impacto cultural y social que vivió la Argentina en la conformación de su identidad en esa etapa. Como pasó con el componente aborigen, también la base de origen africano (muy importante en la primera mitad del siglo XIX) fue quedando diluida por distintas razones, donde se combinan la carne de cañón para las guerras, las malas condiciones de vida y el mestizaje. Las oleadas inmigratorias de referencia, terminaron por ocupar la escena en las grandes ciudades y en ciertas regiones rurales. Esa realidad resbaladiza, alimentó el mito de la Argentina y en particular Buenos Aires, como enclaves europeos. Los prejuicios y la falta de información confiable, hicieron el resto.

Más acá en el tiempo, informes del CONICET basados en investigaciones señalan la presencia de ADN de origen extranjero diseminado en todo el territorio nacional y mezclado en distintas proporciones con otras procedencias, como las mencionadas aborigen y africana. La menor presencia de ADN extranjero sobre todo en el NOA, se explica por la fuerte presencia de población de origen precolombino. Otras investigaciones revelan que en la ciudad de Buenos Aires, la urbe que recibió la mayor cantidad de inmigrantes, sobre todo europeos, los ancestros originarios están presentes en el ADN de una proporción muy elevada de sus habitantes.

Para balancear la tradición cultural de “Buenos Aires ciudad gringa…” como la define Atahualpa Yupanqui en El Payador Perseguido, y aportar a la verdad histórica en este tema clave cuando indagamos sobre nuestra identidad, surgió el Colectivo Identidad Marrón. Esta entidad se propone luchar contra el “racismo estructural” que hoy siguen padeciendo los descendientes del campesinado de origen nativo. Las actitudes, los prejuicios y toda clase de arbitrariedades (explícitas, encubiertas o inconscientes) que sufren aquellos no equiparados a los que “bajaron de los barcos”. No bajaron de ningún buque por la simple razón que siempre estuvieron aquí. La conclusión es que cierta cultura urbana muy común en los sectores medios de nuestra sociedad, parece seguir creyendo que la mayoría de los argentinos bajamos de los barcos, reafirmando un viejo relato europeizante superado por la realidad científica y las investigaciones históricas.

Nuestro país se fue poblando con nuevas inmigraciones como chinos, africanos, nuevamente balcánicas en la década de 1990, y de los países hermanos, éstos fácilmente asimilables por comunidad de origen, de cultura y lazos familiares. La Argentina de 2020 y pandemia mediante, se proyecta como puede hacia el futuro, sobre una base multicultural y que deseamos, nos contenga a todos y todas.

Llegamos de los Barcos

Quería escribir una zamba
que no fuera igual a otras zambas
porque las zambas más lindas
ya fueron escritas

Quería que fuera una zamba
que un poco explicara desde donde vinimos
y así sería más simple saber dónde vamos

Los brasileros salen de la selva
los mejicanos vienen de los indios
pero nosotros los argentinos
llegamos de los barcos
pero nosotros los argentinos
llegamos de los barcos

Quería escribir una zamba
que nadie de nosotros
pero que nadie dijera
que ahora escribo zambas

Quería que fuera una zamba
que hable de nosotros
y de esta tierra que amamos
y es mezcla de todos

Los brasileros salen de la selva
los mejicanos vienen de los indios
pero nosotros los argentinos
llegamos de los barcos
pero nosotros los argentinos
llegamos de los barcos

Litto Nebbia – 1982

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