Columna
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¿Qúe es la Criminología Crítica?
El Descontento Social ante los Crimenes que se Comenten
¿Qúe es la Criminología Crítica?

La idea principal es hacer una síntesis de la ideas de la criminología crítica, desde su comienzo en la década de los ´60 hasta su situación actual. La criminología crítica fue un conjunto de ideas y prácticas que se fueron desarrollando históricamente y como mirada heterogénea fue nutrida de variadas fuentes del pensamiento filosófico. Durante la segunda mitad del siglo XX se pone en boga la filosofía del existencialismo, que aparece en detrimento de lo objetivo, la construcción de la realidad tiene una preeminencia por sobre la misma realidad objetiva. Lo que importa es cómo son construidas las cosas por sobre cómo son objetivamente esas mismas cosas. La premisa es que la “comunicación construye realidad”, premisa que hoy se referencia con la idea actual de la “posverdad” que se instala en los medios masivos de comunicación, sobre todo aquellos que ejercen un monopolio en el mercado de la comunicación. En este sentido el acercamiento de la criminología a la sociología puede ser visto como un paso fundamental en el devenir de lo que sería luego la Criminología Critica.

 La obra más importante y de mayor trascendencia fue “La nueva Criminología” de Ian Taylor, Paul Walton y Jock Young en 1973. La concepción marxista del delito como consecuencia de la estructura social seguía presente, pero se atenuaba el contenido determinista planteando que los sujetos tienen racionalidad cuando cometen crímenes o delitos ya que toman esta oportunidad conscientemente en el contexto de un sistema injusto basado en desigualdades[i]. Agrego que además mantiene cierta base etiológica pero con una visión más global y completa en cuanto a las causas del comportamiento criminal ya que planteaban que había que visualizar “los orígenes estructurales y superestructurales de la desviación así como las más inmediatas reacciones de las instancias oficiales y del público”[ii].

La criminología crítica también tenía un proyecto y una táctica políticas en la cual veo dos vertientes muy diferenciadas por el momento histórico en que se desarrolló cada una. En primer lugar en el contexto latinoamericano de los ’60 y ’70 un programa político socialista que se erigía como una férrea oposición radical al imperialismo norteamericano y al sistema capitalista. En un contexto histórico en el cual la revolución cubana hacía que se  visualizara como posible que los pueblos latinoamericanos derrotaran al imperialismo mediante revoluciones obligaba a la criminología critica latinoamericana (sobre toda la que tenía como máximos exponentes a Rosa del Olmo y Lola Aniyar de Castro) a tener como pilar fundamental la idea de un cambio radical del orden social. La respuesta de las derechas en nuestro continente fue la instauración de sangrientas dictaduras militares que tenian como base la doctrina de la seguridad nacional.

La segunda táctica política obedece también al momento histórico en que se desarrolla. En los años ’80 el ascenso del neoconservadurismo en los centros del poder mundial (claramente Ronald Reagan y Margaret Thatcher expresan el carácter reaccionario de la época) produce un aumento considerable del punitivismo. Y en un contexto de fracaso del Estado de bienestar y de la derrota del ideario socialista, el modelo conservador punitivista de la “ley y orden” obligaba a la Criminología Critica a un nuevo cambio en su táctica.

 La incipiente idea de sociedades de riesgo, un ascenso de los índices de inseguridad y crímenes callejeros y un discurso de penas más duras y menos garantías todo bajo la lógica binaria de la idea de amigo-enemigo, obligaba a la izquierda criminológica a tener que decir algo al respecto.  Sin embargo el elemento crucial en esta época marcada por el punitivismo fue que la demanda de mayor castigo también provino de sectores de las clases populares e incluso más vulnerables que eran permanentemente víctimas de delitos violentos con mucho impacto y capacidad de daños (el ejemplo paradigmático son los crimenes de sangre y los delitos sexuales). Este fenómeno es un elemento crucial en la táctica de la criminología crítica de la época.

Es en este contexto que surge el “Realismo de izquierda” en el ámbito anglosajón y como reacción al marxismo de los años ’60. Young fue uno de los mayores exponentes del realismo de izquierda, él mismo explica en una entrevista realizada en la revista “Delito y Sociedad”, que de las dos tendencias que surgían de la teoría de la desviación norteamericana surgían el enfoque del etiquetamiento y el enfoque de la subcultura cuyos autores eran Goffman, Becker y Matza, por una parte y Albert Cohen y Richard Cloward (1955, 1965). Luego explica que: “Tomamos de la Nueva Teoría de la Desviación su naturaleza diádica, la idea de que se debe explicar la acción y la reacción, porqué las personas hacen cosas y porqué las personas etiquetan cosas. Y luego ubicamos estos dos elementos, tanto a los que actúan como a los que reaccionan en una situación macroscópica. Y como resultado de ello emergían los requerimientos formales de una teoría plenamente social de la conducta desviada”[iii]. A partir de ahí es que el nuevo enfoque que plantea Young tenía una mirada completa de la cuestión criminal: la mirada micro y macro, ya que de esa noción de la naturaleza que llama “diádica” proveniente de la sociología de la desviación les permitió poner el eje en la policía y el Estado y la clase dominante pero también en el acto de desviación propiamente dicho.

El realismo de izquierda surge dentro del fenómeno de la criminología crítica pero para corregir el camino incorrecto que Young y otros consideraban que se estaba llevando a cabo. El realismo de izquierda nace entonces como reacción al idealismo de izquierda. Sigue explicando Young que “El realismo de izquierda fue parte de un reconocimiento de la situación de las personas que vivían en barrios pobres, de clase trabajadora, y los problemas que el delito representaba para ellos cotidianamente. Y se combinaba con un cierta irritación acerca de los intelectuales que vivían en los campus universitarios, aislados de todo y románticamente idealizaban que lindo sería vivir rodeados de prostitutas y vendedores de drogas ilegales. También impactó allí una fuerte influencia feminista”[iv]. La conclusión de los objetivos del realismo de izquierda es lo que creo que hoy le da la legitimidad para oponerse al modelo social reaccionario que intentan imponer las derechas en nuesto continente: “en términos de políticas practicas, decía Young, se debe combatir el imposibilitismo, pues ya es tiempo de competir en términos de políticas practicas con la criminología de derecha. Hay que buscar soluciones al problema del delito partiendo de una política socialista que tenga en cuenta la naturaleza política del delito y su vinculación estructural  con el orden social…”[v]. La idea es justamente no dejar que los discursos de mano dura sean hegemónicos y capitalicen el descontento social ante los crimenes que se comenten.

En este aspecto creo importante remarcar que el realismo de izquierda tiene mucho por construir actualmente, y mucho más en nuestro contexto latinoamericano en donde las tácticas de las derechas se expresan con el lawfare, los golpes “blandos” sobre gobiernos progresistas o populares, e instalan desde los aparatos mediaticos concentrados un discurso punitivista y un modelo de sociedad basado en la relativización de las garantías y el sistema penal como expresión de la política del amigo-enemigo.


[i] Historia de los pensamientos criminológicos”, Gabriel Ignacio Anitua, 1era Ed, Ed. Del Puerto, 2005. Pag 413.-

[ii] Historia de los pensamientos criminológicos”, Gabriel Ignacio Anitua, 1era Ed, Ed. Del Puerto, 2005. Pag 413.-

[iii] Revista “delito y sociedad” 33, 1er semestre 2012, pags. 141-154. “De la nueva criminología a la imaginación criminológica”. Entrevista con Jock Young.

[iv] Idem.-

[v] Historia de los pensamientos criminológicos”, Gabriel Ignacio Anitua, 1era Ed, Ed. Del Puerto, 2005. Pag 448.-

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